El tratamiento del cáncer, tanto en su fase activa como en el periodo posterior, puede tener un impacto profundo sobre la calidad del sueño. La prevalencia del insomnio en personas con cáncer es significativamente más alta que en la población general, afectando entre el 30% y el 80% de los pacientes. Este problema puede persistir incluso años después del tratamiento, interfiriendo con la recuperación física, el equilibrio emocional y la capacidad funcional.
El insomnio en el contexto oncológico tiene múltiples causas: efectos secundarios del tratamiento (como dolor, sofocos, náuseas), alteraciones hormonales, ansiedad, inactividad física o cambios en los ritmos circadianos. A diferencia del insomnio primario, el insomnio relacionado con el cáncer suele requerir un enfoque interdisciplinar que combine intervención clínica, educación en hábitos de sueño y estrategias no farmacológicas.
Una de las intervenciones con mayor respaldo científico es la actividad física estructurada y supervisada. El ejercicio regular, adaptado al estado del paciente, ha demostrado mejorar la eficiencia del sueño, reducir la latencia para conciliarlo y disminuir los despertares nocturnos. Modalidades como el entrenamiento de fuerza moderado, el ejercicio aeróbico continuo o el yoga terapéutico han mostrado beneficios consistentes en estudios clínicos.
Por otro lado, la fisioterapia oncológica juega un papel clave en el manejo del dolor musculoesquelético, las contracturas y la fatiga, factores que frecuentemente alteran el sueño. Técnicas manuales, ejercicios de movilidad y programas individualizados ayudan a reducir la tensión física, mejoran la propiocepción corporal y favorecen un estado de relajación previo al descanso nocturno.
Además, la educación en higiene del sueño es fundamental. Establecer rutinas regulares, limitar la exposición a pantallas por la noche, promover un ambiente adecuado (temperatura, luz, silencio) y enseñar técnicas de respiración o relajación progresiva son herramientas eficaces que deben formar parte del abordaje integral del insomnio en el paciente oncológico.
Un sueño reparador no solo mejora el bienestar percibido, sino que puede tener efectos positivos sobre la respuesta inmunológica y la adherencia al tratamiento.
En Clínica OYTU, abordamos el insomnio en pacientes oncológicos mediante programas personalizados que integran ejercicio terapéutico, fisioterapia especializada y estrategias conductuales, con el objetivo de mejorar la calidad del sueño y, con ello, la calidad de vida.